PIENSOS PAVO

Hans Günter Winkler completó una secuencia absolutamente única, que tengo la sensación que no se ha producido otra vez en la historia.

En 1.954 ganaba el Campeonato del Mundo en Madrid montando a Halla, en 1.955 triunfaba en Aachen en su segundo título mundial con Orient y Halla, en 1.956 ganaba el oro olímpico individual montando a Halla en Estocolmo, y en 1.957 ganaba el primer Campeonato de Europa en Rotterdam montando a Sonneglanz.

Una secuencia irrepetible.

Carolo López-Quesada

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