PIENSOS PAVO

Mayo – Porque nada es para siempre y todo pasa

Lo primero que quiero hacer es aprovechar estas líneas para felicitaros por ese gran programa que es la “Tertulia Ecuestre”. Realmente tiene un valor incalculable todo lo que venís compartiendo para los que amamos este deporte. Desde anécdotas e historias más antiguas que son cultura general de la hípica hasta temas de actualidad como puede ser la cría, normas y cuestiones FEI o competición.

Afortunadamente la industria poco a poco parece que vuelve a su normalidad, y esperemos que habiendo mejorado cosas básicas a las que el ritmo desenfrenado de competición impedía dedicar el tiempo que nos gustaría.

Me gusta que la competición no vaya a empezar de un día para otro, y que haya habido unas semanas previas de entrenamientos. Todo tiene su proceso. Y gracias a las redes sociales hemos podido verlo y ser partícipes de esa parte “humana” de los jinetes del más alto nivel, que en su gran mayoría han compartido de manera desinteresada sus conocimientos y entrenamientos.

De otro lado, desgraciadamente los temas políticos y económicos han vuelto a confluir y nos quieren dejar sin la esencia de nuestro deporte, que es ver como los mejores compiten unos con otros.

Ni apoyo ni comparto la suspensión del Campeonato de Europa 2021 en la fecha en la que se ha comunicado y por circunstancias que para nada son de fuerza mayor. Espero que quien tenga que entrar en razón lo haga y que todas las partes interesadas prioricen nuestro deporte por encima de todo lo demás.

En cuanto la cría, por las fechas en que nos encontramos, la transferencia de embriones, ICSI o clonaciones están a la orden del día.

Mi humilde opinión es que de alguna manera la estamos “vulgarizando”. El criar no deja de tener su punto de arte; pensar en los cruces, observar los caballos, dedicación absoluta a un oficio tan bonito como sacrificado. Y es por ello que el criador siempre ha sido enormemente respetado.

Todos estos avances pueden ser beneficiosos para nuestro deporte, pero yo como lo veo es que la cría en sí se está deteriorando por exceso y pasando a un segundo lugar. Ahora es más importante lo que pasa en un laboratorio que en el campo.

Hemos llegado a un punto en el que:

-Puede nacer un potro sin que sus padres estén vivos.

-Una misma madre puede tener diez o doce hijos en un mismo año.

-Un semental puede tener tres mil hijos en un año.

Me consuela que, si bien los laboratorios han ganado el terreno a los criadores, nunca podrán llegar ni a acercarse a los jinetes de carne y hueso que son los que producen a los caballos y nos ofrecen espectáculo en las competiciones.

Pedro Mateos Bernáldez