PIENSOS PAVO

En la Península Ibérica tenemos en estos momentos cuatro Rutas en marcha, como todos ustedes saben.

Además del los suelos, las cuadras, los hoteles, la gastronomía…. teneos un gran embajador y aliado, que no todos los años quiere ayudarnos: el rubicundo Apolo.

En el capítulo números dos del Quijote, “Que trata de la primera salida que de su tierra hizo el ingenioso Don Quijote”, el “rubicundo Apolo” marcó la salida de nuestro aventurero, montado en su famoso Rocinante, que partieron por los campos de Montiel.

¿Quién duda sino que en los venideros tiempos, cuando salga a luz la verdadera historia de mis famosos hechos, que el sabio que los escribiere no ponga, cuando llegue a contar esta mi primera salida tan de mañana, desta manera?: «Apenas había el rubicundo Apolo tendido por la faz de la ancha y espaciosa tierra las doradas hebras de sus hermosos cabellos, y apenas los pequeños y pintados pajarillos con sus harpadas lenguas habían saludado con dulce y meliflua armonía la venida de la rosada aurora, que, dejando la blanda cama del celoso marido, por las puertas y balcones del manchego horizonte a los mortales se mostraba, cuando el famoso caballero don Quijote de la Mancha, dejando las ociosas plumas, subió sobre su famoso caballo Rocinante y comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel».

Hoy en día, en nuestras Rutas para los descendientes de Rocinante, el SOL sigue siendo básico.

Esperemos que siga entre nosotros.

Carolo López-Quesada