PIENSOS PAVO

Este artículo lo escribí hace ya bastantes años, pero un amigo me ha pedido que lo vuelva a ofrecer, y así lo hago.

Los Últimos Pasos de Paul Darragh.

En la Ruta del Sol de 2.001, se declaró en Gran Bretaña e Irlanda un brote de fiebre aftosa. Los jinetes de las islas no podían mandar sus caballos de vuelta a sus países, por lo que tuvieron de reubicar a sus caballos en diferentes lugares de Europa.

Paul Darragh, el gran jinete irlandés, llevó sus caballos a Aranjuez a casa de su medio hermano Luis Álvarez Cervera. Posteriormente, bajó los caballos al Club de Campo de Madrid, en donde estuvo ubicado hasta la celebración del CSI de Madrid.

Paul había corrido en la Ruta del Sol un excelente caballo llamado Jerome. Con él, r hace ya bastantes añosealizó todos los Grandes Premios de la Ruta sin faltas, aunque en el “Invitational“ tuvo un problema en una vuelta (el caballo tropezó) y sufrió una lesión de cierta importancia.

Paul, que estaba realmente emocionado con este caballo,  mandó a  Jerome  a Les Breviaires, a casa de Guy Jonqueres D’Oriola, en donde iba a ser atendido en la recuperación, por el prestigioso veterinario francés Philippe Benoit.

El sistema de Philippe era muy bueno, puesto que por un lado él los trataba y por otro lado, su mujer empieba la recuperación de los caballos montándoles.

Cada viaje que hice a casa de Guy, ese año, me ocupaba de ir a ver a Jerome a las cuadras, para a la vuelta contarle a Paul cómo iba la recuperación de su caballo.

Con la amistad que hicimos en Madrid, preparamos un viaje al CSIO de Dublín en agosto; el viaje parecía realmente apetecible: el internacional de Dublín, que es mágico, Luis Álvarez Cervera y su mujer Silvia (Luis tenía que juzgar varias pruebas  de potros, de juveniles…), Santiago Varela (que iba a estar de segundo en la dirección técnica), y Eva y yo, que íbamos de vacaciones . Tras la finalización del concurso, Eva y yo íbamos a quedarnos unos días en la finca de Paul Darragh, promesa que habíamos hecho en Madrid.

Unos 20 días antes del CSIO de Dublín, Paul Darragh, pudo correr a Jerome en dos pruebas de 1,40 en Irlanda y con ello, finalizaba su preparación para el CSIO de Dublín. El caballo no había adquirido la suficiente condición, pero las presiones de los propietarios británicos del caballo, hicieron que Paul acelerase su puesta en escena.

Paul “cuidó“ mucho al caballo durante todo el concurso (quiero recordar que sólo le corrió una prueba grande con 0 y 8 en el desempate), para poder correrlo en el Gran Premio de Dublín, que era lo que los propietarios querían.

No tenía que “clasificarse“ para el Gran Premio, porque había ganado ese Gran Premio hacía algunos años con el caballo Tigger. Ese fue el motivo, por el cual pudo diseñar una participación conservadora hasta la prueba final del concurso.

El día del Gran Premio del CSIO, Luis y su mujer tuvieron que volver a Madrid, y Santi Varela, muy a su pesar, tuvo que hacer lo mismo.

La mañana del Gran Premio, Paul trabajó por la mañana a Jerome en la pista de ensayo,  y dejó el caballo “listo “para el examen de la tarde.

Él estaba serio, algo tenso, sabía que el caballo no se había enfrentado todavía a una prueba como el Gran Premio de Dublín y sobre todo sabía que el caballo no estaba bien de forma física. La pista de Dublín es especialmente grande, por lo que la condición requerida es tremendamente exigente.

El final de la prueba era un gran vertical  y a tres trancos (no cortos, extra cortos), un gran doble de oxer vertical. Así acababa el Gran Premio de Dublín, justo delante del restaurante.

Cuando vimos el recorrido, Paul tenía claro que tenía que montar el vertical penúltimo extra despacio, para que los últimos tres trancos le viniesen casi para empujar. Esa iba  a ser su estrategia.

Paul me decía, “entraré muy despacio al vertical…y luego me moveré “.

El Gran Premio fue tremendamente exigente, con muy pocos ceros, y con un tiempo muy apretado que obligaba a los jinetes a galopar y girar  sin descanso.

Paul salió bastante al final de la prueba. Aplauso galáctico de las tribunas de Ballsbridge, cuando una de sus últimas “vacas sagradas“ salía a la pista.

No en vano, uno de los componentes del   “Dream Team“ de los años 70 estaba en la pista (Paul Darragh, Eddie Macken, James Kernan y Con Power).

Paul y Jerome derribaron el oxer número dos de la prueba; un oxer blanco de tablones dejando a espaldas la entrada de la pista. El recorrido era muy largo en cuanto al número de saltos y en cuanto a la longitud.

Paul entró al vertical penúltimo extra despacio; el caballo en mi opinión, venía muy cansado. Se paró delante del vertical. Volvió de nuevo y pasó el vertical y el doble un poco a regañadientes.  Ahí acabó todo.

Eva y yo, un poco disgustados (por lo que le podía suponer con los propietarios), nos fuimos a dar un paseo por el concurso hasta que empezase el desempate.

Markus Fuchs y Tinka’s Boy fueron los ganadores con Jos Lansink y Caridor Z en la tercera posición. El segundo puesto fue para una amazona “yankee”, que no recuerdo bien su nombre. El caballo, se llamaba Illian, eso seguro.

Subimos a la mesa de Paul para charlar con él, y de una manera bastante triste nos dijo:  “Ey Charlie, este es mi momento de colgar las botas“. Me he sentido fatal en la prueba;  no he montado bien, no he cogido el aire a la prueba, el ritmo no ha sido el correcto…”. Estaba muy disgustado consigo mismo, aunque no tenía razón para estarlo. Paul había hecho un buen Gran Premio; el caballo no estaba para esa prueba.

Yo traté de animarlo, tratando de hacerle ver que el caballo no estaba en la forma correcta, que el Gran Premio le había venido demasiado pronto para la preparación del caballo…

Al día siguiente pasamos el día juntos, desde la mañana hasta la noche. Había tenido “movida“ con los propietarios británicos  y cuando llegamos por la tarde a su finca, se estaban llevando el caballo a otras cuadras. Cameron Hanley, iba a ser su nuevo jinete.

Una pequeña gran puntilla para Paul Darrgah como jinete.

La fotografía que hoy les ofrezco, fueron los “últimos pasos  de mi amigo Paul como jinete“. Eva sacó esta fotografía cuando medía del vertical al último doble del Gran Premio. Son los últimos pasos de Paul midiendo un recorrido como jinete.

Nunca más volvió a calzarse las botas de montar a caballo. Así fue su retirada.

Paul Darragh, fue un jinetazo, y un gran amigo.

Carolo López-Quesada.