En 1.952, Helsinki, Pierre Joqueres D’Oriola era campeón olímpico individual, montando a AlÍ Babá, mientras que cuatro años más tarde lo conseguía Hans Günter Winkler con Halla, y otros cuatro años más tarde aparecía Raimondo D’Inzeo con Posilippo.

Ninguno de ellos corrió esas pruebas con espuelas…

Carolo López-Quesada