PIENSOS PAVO

1960, el mejor año hípico que un jinete haya conseguido jamás.

  1.956 y 1.960, fueron los  dos  únicos años  a lo largo de la ya dilatada historia hípica, en que se celebraron  una Olimpiada y un Campeonato del Mundo en el mismo año. Nunca más se ha vuelto a dar esta circunstancia.

Tan sólo en esas dos situaciones puntuales, han coincidido cita Olímpica y cita mundialista.

En 1956 los Juegos Olímpicos se celebraron en Estocolmo. En la Olimpiada  sueca, Hans Gunter Winkler  se proclamó medalla de oro individual con Halla, dejando en la plata y en el bronce a Raimondo D’Inzeo con Merano y a Piero D’Inzeo con Uruguay, respectivamente.

El Campeonato del Mundo de 1.956, se celebró durante el CSIO de Aachen. Allí, Raimondo D’Inzeo con Merano, se proclamó Campeón del Mundo, por primera vez en su historia. Para nosotros los españoles, tiene un sensacional recuerdo, puesto que Francisco Goyoaga conquistó la plata individual.

En el mismo año, Raimondo D’Inzeo, el talento hecho jinete, pudo conseguir el Campeonato del Mundo individual y la plata Olímpica individual. La gesta era tremenda, aunque… se podía mejorar.

Tuvo que llegar 1.960, para que el  “momento D’Inzeo “ fuese el más importante a lo largo de los tiempos.

El Campeonato del Mundo se celebró en Venecia. Allí Raimondo D’Inzeo gano su segundo título individual con la yegua irlandesa Gowran Girl (Water Serpent ).

En una final en la que tomaron parte William Steinkraus, Carlos Delía y David Broome, Raimondo D’Inzeo, igualó el record de victorias en Campeonatos del Mundo (dos), que ostentaba Hans Gunter Winkler.

Los Juegos Olímpicos fueron en Roma,  y allí  Raimondo  D’Inzeo se proclamó Campeón Olímpico individual. Esta vez fue con Posillipo ( Ugolino da Siena ).

En 1.960, Raimondo D’Inzeo logró lo que nadie más ha conseguido, ni parece que podrá volver a conseguirse.

Carolo López-Quesada