PIENSOS PAVO

La triste historia de Altar Rock.  Por  Harvey Smith.

Yo he tenido “tragedias“ con algunos caballos en mi vida, pero ninguna parecida a la que me ocurrió con el caballo Altar Rock. Compré el caballo  a Terry Wharton, en Rufforth. No fue demasiado caro; creo que pagué unas 600 libras esterlinas por él.

Era un tordo, grande, de 4 años de edad, hijo de Sea Serpent. En su primer año de competición pude comprobar que era absolutamente natural. Es casi el único caballo en mi vida que he podido comparar con Farmer’s Boy.

En poco tiempo se convirtió en un caballo de primer nivel de competición; se vino a la mano de una manera impactante.

Era tan bueno, que yo le tenía catalogado como un “monstruo“.

Estaba un día paseando con mi mujer, cuando mirando lo más alto de la colina, le dije __ algún día esa finca será nuestra __.

Algún tiempo después, me llamaron diciéndome que la finca estaba en venta.  Pregunté el precio, que era de 7.500 libras, y le dije al dueño que no se la ofreciese a nadie más, que yo  se la iba a comprar.

Compré la fina en 7.500 libras;  el único problema es que no sabía de dónde iba a sacar el dinero.

En esos tiempos yo estaba montando a O’Malley, propiedad de Robert Hanson, que estaba interesado en comprar otro gran caballo para competición internacional.

Le llamé preguntándole si estaba interesado en comprarme a Altar Rock.

Robert Hanson me contestó que sí le interesaba. Me preguntó el precio del caballo, que era de 7.500 libras , y al estar de acuerdo me dijo que mandaría al veterinario a ver el caballo. Para mi sorpresa, me dijo que yo seguiría montando el caballo, por lo que comprendí que la operación era soñada. Vendía el caballo en 7.500 libras, compraba la finca en el mismo precio, y seguía montando al “monstruo“.

Como había un buen veterinario en York, y además había un buen concurso allí ese fin de semana, llevamos al caballo a York para que pasase la visita veterinaria, y posteriormente compitiese. El veterinario pasó el examen de compra al 100 %,  el caballo ganó la prueba grande, y nos volvimos a casa encantados.

Esa noche me llamó Robert Hanson, y me dijo que el martes o miércoles pasaría por las cuadras para pagarme el caballo.

El lunes por la mañana, el mozo me llamó diciéndome que había un caballo malo, que fuese inmediatamente. Como de todos es sabido, cuando te llaman con esas noticias, siempre es el mejor caballo de la cuadra, nunca uno de los peores.

Cuando llegué a la cuadra, Altar Rock estaba en un estado lamentable. Estaba medio apoyado en la pared del box, como si fuese un borracho. Cuando intenté entrar en la cuadra para ayudarle a ver si podíamos tumbarlo, el caballo me rompió el hombro contra la pared. Finalmente conseguimos, tumbarlo, y esperamos la llegada del veterinario.

Conseguimos entre todos sacar al caballo fuera del box, al paddock, para que se encontrase más libre y menos angustiado. El veterinario estuvo mucho tiempo revisando al caballo, y llegó a la conclusión de  que Altar Rock, en el box se había golpeado la cabeza contra la piedra, de una esquina del box. Monstruoso accidente, ya que el caballo estaba paralizado de medio lado. Tenía que tener algo presionando un nervio en su cabeza, por lo que no podía mover medio lado del cuerpo.

Estuvimos día y noche controlándolo, variándole de posición cada 4 ó 5 horas, y seguimos las indicaciones de medicación del veterinario.

Al quinto día  se puso en pie, por lo que yo pensé __ estamos ganando __.

En el transcurso de unas tres horas, todo se volvió negro, el caballo empeoró muchísimo. Falleció de neumonía al poco tiempo, por no haberse  podido mover durante días.

Perder ese caballo, es de las cosas más duras que me han pasado en mi vida. Tenía un potencial tan increíble, y con una mísera  posibilidad entre un millón, se me “jodió“ el caballo.

Por la noche pensando que tenía que pagar 7.500 libras de la finca nueva, y además sin dinero para pagarla, pensé, ___ voy a coger mi chaqueta de concursos, y voy a ponerme a trabajar de nuevo__.

Me fui a un concurso en Richmond, y gané tres pruebas, una detrás de la otra ¡Estaba en la lucha de nuevo!

Así es la vida; pasas de estar en lo más alto, a lo más bajo, en momentos.

La madre naturaleza me dio una lección, recordándome quién soy y de dónde vengo.

Carolo López-Quesada.