PIENSOS PAVO

En Gran Bretaña hubo un gran propietario de caballos, llamado Robert Hanson. Entre otros, fue propietario de caballos como Flanagan (2 veces Olímpico con Pat Smithe y ganador de 3 Campeonatos de Europa de Amazonas),  Merely a Monarch (ganador de los Grandes Premios de Madrid, Toronto, Ginebra…)  y  O’Malley, el gran caballo que montó Harvey Smith.

Robert Hanson compró a O’Malley en Canadá, a Jimmy Elder. Durante dos o tres meses, el caballo corrió con Dick Stilwell, para posteriormente entregárselo a Harvey Smith.

Comenzó corriendo en el concurso de Yorkshire, para ese mismo año ganar con Harvey el importante trofeo John Player, y acabar siendo un auténtico caballo.

Se convirtió en máximo ganador en Gran Bretaña, durante tres años seguidos, y ser uno de los caballos más temidos de Europa.

No en vano, en 1.963, ganó el Gran Premio del CSIO de Roma, justo delante de Francisco Goyoaga con Kif Kif. Uno de los escasos Grandes Premios del mundo que no tenía ganado Francisco Goyoaga, el de Roma, le fue “robado“ por O’Malley.

Cuando el caballo se encontraba en plenitud de actuaciones, el propietario le dijo a Harvey Smith, que quería “cambiar el trato“ acordado con él.

En esos tiempos en Gran Bretaña, las ganancias de un caballo se dividían en tres partes : una para el propietario, otra para el jinete , y otra para el entrenador o preparador.

En el caso de Harvey Smith, como hacía de jinete-entrenador, ganaba el 66 % de los premios totales del caballo, y corría con todos los gastos del caballo. En un determinado momento, Robert Hanson, le planteó a Harvey Smith, que a partir de ese momento, quería el 50 % de los premios del caballo.

Harvey, le dijo que no era el trato acordado;  por lo que, muy a su pesar ,  le requería   que hiciese con el caballo lo que considerase oportuno.

Al día siguiente, el caballo fue retirado de las cuadras de Harvey Smith. Había encontrado un jinete, que aceptaba el trato del 50 %. Lo que el propietario  del caballo no sabía, es que como Harvey Smith había pocos.

A lo largo de la historia, se ha producido mucho esta circunstancia. Propietario que cree que su caballo es “mágico “, cuando en realidad, lo que funcionaba era el binomio, no sólo el caballo.

Para satisfacción “moral“ de Harvey Smith, el caballo en los siguientes tres años, no ganó una sola prueba. O’Malley, sin su anterior jinete, no era tan “O’Malley “.

A los tres años, Harvey compró el caballo, aunque según sus palabras, “ya no era el mismo caballo que monté anteriormente “.

Fue un excepcional caballo de Potencias, ganó muchísimas. La de Roma, la de Dublín, la de Londres…

Harvey decía que el caballo era tan bueno saltando “grandes saltos “, que podía saltar por encima de dos metros cada día de la semana.

Esta es la historia de O’Malley. Lamentablemente no tengo fotografías de él.

Carolo López-Quesada