PIENSOS PAVO

 Bedside Jumping”, de Harvey Smith (editorial  Willow Books, William Collins &Co Ltd) es un libro divertidísimo,  hoy vamos a ver lo que decía Harvey en un capítulo:

Mis dos hijos llevaban unos meses, diciéndome que querían ganar la prueba de parejas de ponis de Southport. Steven y Robert, se andaban entrenando por casa con los ponis todos los días. Trotaban juntos, galopaban juntos, saltaban juntos, bajaban banquetas juntos, saltaban ríos juntos, ditches, fosos…

Era una prueba un poco especial, muy divertida para ellos. Tenían que hacer un recorrido con saltos naturales, pero saltando ambos a la vez. Tenía su gracia, la verdad.

Cuando llegamos al concurso, les dije que saliesen a la pista a ganar, puesto que creía en ellos. Los ponis estaban en buena forma, tenían experiencia para la prueba, y podían conseguir ganarla.

Pasaron el cronómetro a cien millas por hora, estaban volando antes de llegar al salto número uno.

Uno, dos, tres, cuatro…

En el salto número 5, venían de una vuelta en ángulo recto y ambos ponis llegaron mal. Uno de los ponis, del disgusto de haber llegado mal, dio una patada en el aire, que hizo que los ponis entrelazasen sus pies y se dieron un bofetón de escándalo. Me asusté la verdad, ya que fue muy espectacular.

Corrí las 100 yardas que me separaban hacia ellos, a más velocidad de la que pudiese haber cogido el mismísimo Alan Welles. Al llegar comencé a escuchar llantos y gritos,  por lo que pensé que me iba a encontrar alguna pierna rota de mis hijos.

Desenlacé  a los ponis que estaban enredados en el suelo, y justo de bajo de ellos, me encontré a mis dos hijos….peleándose.

_ Nunca más volveré con vosotros a un concurso, les dije chillando. Se acabó.

Seguían dándose fustazos desde el suelo.

Les separé como pude y puse al más joven en su poni, Steven.

Le dije a Steven, que se diese dos o tres saltos más, a lo que me contestó que no quería saltar. Le pegué dos voces, y le dije que saliese de la pista inmediatamente.

Cuando salíamos de la pista, le pegué una palmada cariñosa  al poni de Robert en la grupa, y le dije, _ lo siento, son esas cosas que pasan, una vez entre un millón__.

Cuando salí fuera me encontré a Steven pegándole tirones de la boca al poni, con un enfado monumental. Era como yo, tenía un temperamento endiablado.

Un niño al salir le dijo __ ¿Parece que te has caído, no?__

Cuando me di cuenta Steven saltó del poni y se lió a tortas con el chico que le había hecho una broma a destiempo.

En un instante estaban por el suelo revolcándose. Golpes y sangre por todas partes.

Ahora además de mis hijos y su problemas, tenía a otro crío conmigo, con la nariz sangrando. Tenía que cuidar de uno más.

 ¡Jodido fin de semana de ponis!

 

Carolo López-Quesada.

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