PIENSOS PAVO

Birmingham iba a ser la Final de la Copa del Mundo 80-81, por lo que yo estaba muy ansioso por clasificarme.

Comencé la campaña en noviembre en Dublín, en cerrado, que era de la Copa del Mundo. Estuve cuarto.

Acabé el año en Olympia en Londres, donde tomé algunos puntos más.

La siguiente prueba fue en Amberes, dos meses después del Olympia de Londres. Me fui, como de costumbre, en el camión de Ted, pero con John Whitaker. John conducía, puesto que yo no tenía licencia de camiones.

No es como ahora que hay aviones…. En esos tiempos íbamos dos jinetes, 6 caballos y dos mozos detrás.

Cuando llegamos no teníamos hotel hasta el día siguiente, por lo que John y yo nos fuimos a la ciudad a tomar unas copas. Nos encontramos con Kevin Bacon, jinete australiano, y algunos otros jinetes.  Llegamos al camión a dormir, un tanto perjudicados de la cerveza belga. John estaba algo peor que yo, por lo que me dijo que iba a dormir un rato fuera del camión. El frío era increíble, por lo que traté de meterle en el camión. John cuando se pone cabezota es como un burro de Blackpool, pero lo conseguí. Si lo hubiese dejado fuera se hubiese helado. La temperatura era muy por debajo de cero.

A la mañana siguiente John estaba malísimo. Tuvimos que ducharle, limpiarle, vestirle; era como un pelele. Decidimos no tomar una cerveza más en ese concurso.

Yo gané en la calificativa 6 puntos, y John 8.  No estuvo mal para cómo habíamos empezado.

Nos fuimos a Hertogenbosch, en donde yo estuve tercero en la Copa del Mundo;  Dortmund, Viena y Goteborg… y ya estaba en la Final de nuevo.

Estaba viendo la potencia de Goteborg, cuando entró en la pista un pequeño caballo francés, hijo de Nankin, con Lionel Collard Boby. Un pequeño caballo sin control alguno, pero que pasó un oxer de la potencia, tirándose un tranco antes y cubriendo una barbaridad. El muro lo pasó excelente. Yo pensé que podría ser un buen caballo para el futuro.

Llamé  a Ted, y le dije que había visto un gran caballo, muy pequeño y difícil. Ted acabó comprándolo. El caballo se llamaba Epson, pero en la cuadra pasó a llamarse If Ever.

Con este caballo conseguí ganar el Gran Premio de Aachen de 1.982.

La Final fue en Birmingham. El primer día corrí a Maybe y a If Ever, y estuve segundo detrás de Franke Sloothak.

El segundo día fui muy mal, y bajé a la vigésimo octava posición.

Los seis primeros jinetes eran yankees, y el séptimo y octavo Harvey Smith y Malcolm Pyrah.

Cuando acabó el concurso Liz Edgar me dijo que tenía un caballo nuevo para mí: St. James.

Cada salto que daba le daba patadas, y no se hacía con él.

Así llegó St. James a mis manos. Uno de los grandes caballos de mi vida.

 

Carolo López-Quesada.