PIENSOS PAVO

Este artículo me encanta escribirlo, y espero que sea del agrado de todos ustedes, sobre todo de los amantes del diseño de recorridos.

Hoy vamos hablar de los Juegos Olímpicos de Helsinki 52, y más concretamente de su recorrido.

Dos mangas iguales con trece obstáculos, con un doble y un triple, fueron las dificultades que ofreció el jefe de pista.

La prueba empezaba con una calle de vertical-fondo, a 21 metros, y el oxer número dos tenía 2 metros de fondo.

Tras girar a la izquierda se daba una calle de tres obstáculos, fondo.-vertical-fondo, a 14 metros y 24,5 metros.

A la derecha apareció la gran “innovación”, ya que el triple era barrera-ría-muro, y a 21 metros un fondo de 2,20 de ancho.

La distancia del vertical a la ría de 3 metros fue de 10,50 metros, y de la ría al vertical de otros 10,50 metros.

A la derecha se daba una calle que empezaba por un doble de fondos al tranco (a 7,50 metros de distancia), a 21,50 metros aparecía un muro en forma de pico, y a 14 metros un fondo de 2,20 de ancho.

La ría fue de 5 metros, y a 28 metros apareció la gran barrera de 1,60 metros, uno de los saltos clásicos de esos Juegos Olímpicos.

A mano izquierda se daba el decimotercer obstáculo de la prueba, una triple barra, de 1,50 de altura y 2,20 de fondo.

Así se las gastaron en los JJOO de Helsinki 52, donde Pierre Jonqueres D’Oriola era el triunfador montando a su anglo árabe Alí Babá (con 8 y 0).

Les voy a ofrecer los saltos “más típicos” de estos Juegos Olímpicos, que fueron los siguientes: la grandiosa barrera de detrás de la ría, y el muro, más que nada porque pasó a la historia la maravillosa instantánea de Pierre con Alí Babá.

La barrera es fabulosa. Me encanta.

Carolo López-Quesada

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