Algunos propietarios de la Global Champions League piden explicaciones

Algunos propietarios de la Global Champions League piden explicaciones

Algunos de los propietarios de equipos de la Global Champions Legue, están exigiendo una resolución para la tarifa de inscripción que pagaron por sus equipos a principio de temporada.

La cuota de inscripción de un equipo para la GCL es de 2.500.000 de euros anuales.

Oliver Sacran, copropietario de Mónaco Aces, ha declarado lo siguiente__ La organización debería dar más información, no sólo sobre la “Coronacrisis”, sino en general. Muchas competiciones se han cancelado este año, así que creo que es necesario que obtengamos una respuesta muy rápida. No quiero usar la crisis como excusa, pero es hora de que algo suceda y las cosas se aclaren__.

También ha finalizado diciendo que confía en la profesionalidad de la organización.

Carolo López-Quesada

«Cavalier Solidaire» lleva recaudado más de 600.000 euros.

«Cavalier Solidaire» lleva recaudado más de 600.000 euros.

La plataforma que creó la Federación Francesa, “Cavalier Solidaire”, para ayudar a los centros ecuestres con problemas, lleva recaudado más de 600.000 euros.

Muchas personalidades del deporte ecuestre galo han estado involucradas, y la Federación Francesa ha tenido una idea extraordinaria para centralizar la solidaridad hípica francesa.

Cuando finalice mayo, la Federación Francesa ha decidido doblar lo recaudado, así que, será una gran ayuda para los centros franceses.

Enhorabuena.

Carolo López-Quesada

«Quince obstáculos y sin penalidad» con Luis Márquez Méndez

«Quince obstáculos y sin penalidad» con Luis Márquez Méndez

-Has tenido relaciones hípicas con Michel Robert, cuando hiciste un par de operaciones con él ¿Nos puedes contar como lo conociste?

La primera operación fue con la yegua ‘Aiti’ en el año 2012, me acuerdo que la yegua con 6 años era muy buena y mucha gente preguntaba por ella, y un día mi padre decidió que la yegua tenía que dar otro paso más, y se puso en contacto con Michel, a través de su página web. Cuando vino y la probó, me asombró cómo lo hizo, ya que era una yegua con un alto valor de mercado; él tan solo saltó la yegua a una altura máxima 1´15m, se bajó de la yegua, y allí mismo se puso a pasarle él mismo el examen veterinario a la yegua.

¿Cómo fue la prueba de Glynwood Cruise?

Y la siguiente vez que me puse en contacto con él,  fue con el Glynnwood, ya que era un caballo que con 7 años empezaba hacer las de 1,45 y parecía que no le costaba nada. Hablé con él y me dijo que llevara el caballo a su casa para probarlo, y me dijo que yo también fuera, y no quería perder la oportunidad de estar una semana con la persona que había sido un ídolo para mí, era un sueño cumplido. El primer día me dijo que lo montara yo con un filete para ver el caballo y pasarle unos cavalletis, para mí era tensión doble una por no quedar mal montando y otra que el caballo se viera bien. Al día siguiente se subió él, y el salto más grande que puso fue un triple a 1,20, se bajó del caballo,  se acercó a su mujer y le dijo __ “ya tengo tu regalo de aniversario__ “.

-Tras acabar su carrera universitaria optaste por dedicarte profesionalmente al mundo del caballo, ¿No te veías de chaqueta y corbata en una oficina?

Sinceramente nunca lo tuve claro, cuando estudiaba en la universidad haciendo Marketing me encantaba, pero es verdad que no me veía encerrado en una oficina recibiendo órdenes, pero también sabía que dedicarte al mundo de los caballos era muy difícil, debido a muchos factores. Primero el económico, lo primero que me preguntaba era si realmente yo podía vivir realmente de esto, y mi decisión final la tuve cuando vendí a Glynnwood, y eso me ayudó a decidirme, aunque mi madre prefería verme de traje y corbata jajaja.

-De los caballos que tienes en la actualidad en la cuadra, ¿cuáles de ellos crees que tienen un mayor potencial de futuro?

Actualmente dispongo de 10 caballos en la cuadra, pero creo que Hello Breaker es el que más posibilidad tiene de llegar arriba,  gracias a su técnica, lo hace todo fácil, mucha fuerza y muy cuidadoso, creo que necesita tiempo pero puede dar alegrías.

-Llevas tiempo tratando de sacar adelante caballos jóvenes, ¿es un poco el camino en el que te quieres especializar?

Mi objetivo actualmente es poder crear una buena cuadra de comercio y poder en un futuro construir una buena cuadra de competición, que me permita ir creciendo, y por ello mi apuesta reside en los caballos jóvenes. Intento siempre tener un par de caballos más expertos para pruebas más grandes, que son los que me permiten seguir compitiendo y tener altura para poder hacer un mejor trabajo con los jóvenes.

-¿Cuál es tu jefe de pista __ más en versión nacional __ para ti?

Santiago Varela, y en versión más nacional Isabel Fernández Cañete.

-¿Cuál crees que ha sido el caballo que más te ha aportado en tu carrera deportiva?

Sin duda Fee Du Luc, que fue una yegua que compramos en Madrid para mis años de infantiles, una  yegua de 14 años que no había saltado más de 1,20.

Al principio sólo la íbamos a alquilar para el campeonato de España, ya que el caballo que tenía en ese momento no iba bien y se paraba. La probamos en un concurso que hacíamos en la Olmeda y a las dos semanas era el campeonato de España; cuando llegamos al campeonato el primer día de competición hice doble 0 en la prueba de equipos y conseguimos la medalla de bronce, y acabamos sextos en la individual, y decidimos comprar la yegua después del campeonato. Fuimos un binomio que  aprendiendo juntos, que me permitió ganar cuatro medallas de campeonatos de España por equipos y correr mis primeras pruebas de 1,40.

-Cuando ves montar en las grandes pruebas internacionales a los Staut, Deusser, Guerdat… ¿qué es lo primero en lo que te fijas?

En la manera de trabajar los caballos.

-Si pudieses entrenar con cualquier jinete internacional, ¿con cuál de ellos serías feliz de estar a sus órdenes?

Thomas Fuchs.

-¿Cómo viviste tu paso hípico por Irlanda? ¿Qué huellas te han quedado de ello?

Fue realmente una buena experiencia profesional, ya que era la primera vez que me iba de casa. Allí entrenábamos los caballos jóvenes, en casa de Marion Hughes, en la cuadra éramos 5 jinetes, y allí en la cuadra todo el mundo hacía de todo, y me di cuenta lo duro realmente que era dedicarte a esto.

-Tuviste esa especial sensación allí que Irlanda era el país del caballo?

Fue realmente donde me di cuenta lo que era el mundo del caballo, allí el caballo es su estilo de vida, veías a los niños después del colegio ir como locos a sacar sus caballos para cuidarlos;  era alucinante ver cómo los niños con 7 años pasaban tiempo con sus ponis y paseaban con ellos de la mano durante horas, y cómo tan jovencitos organizaban su material para los concursos e incluso cargaban el poni en el camión.

Y me llamó mucho la atención, que casi todo el mundo tenía el caballo en su casa, sin pista ni nada, y casi todos los días cargaban el caballo en el remolque, lo llevaban a una hípica para que un jinete lo montara, terminaban y vuelta para casa.

-¿Quiénes han sido las principales personas que han tenido influencia en tu actual situación hípica?

Tuve la suerte de contar con varios profesores como Benito Íñiguez, Luis Fernández Gil-Fournier, Luis Plaza, pero sobre todo mis padres. Cuando decidí dedicarme a esto me acuerdo que mi padre me dijo: ‘te mereces tener la oportunidad y hacer lo que te gusta’.

 

-No me penalices por tiempo en esta respuesta, ¿qué crees que la Federación Hípica Territorial de Madrid no hace, y que debería hacer?

Probaría a crear unos concursos para caballos jóvenes entre semana.   

-Dime los tres caballos que te gustaría montar del actual panorama hípico internacional, y dime también los tres  que piensas que se te harían difíciles para montar.

Me gustarían: Bianca,  Explosion W y Gazelle.

En general los caballos que son muy fríos me costaría más.

-¿Cuál es tu sueño hípica para este año en el que estamos?

Por ahora recuperarnos de esta situación cuanto antes y poder a volver los concursos.

Mi querido Luis, un placer entrevistarte. Gracias amigo.

Carolo López-Quesada

Los últimos pasos hípicos de Paul Darragh

Los últimos pasos hípicos de Paul Darragh

Este artículo lo escribí hace ya bastantes años, pero un amigo me ha pedido que lo vuelva a ofrecer, y así lo hago.

Los Últimos Pasos de Paul Darragh.

En la Ruta del Sol de 2.001, se declaró en Gran Bretaña e Irlanda un brote de fiebre aftosa. Los jinetes de las islas no podían mandar sus caballos de vuelta a sus países, por lo que tuvieron de reubicar a sus caballos en diferentes lugares de Europa.

Paul Darragh, el gran jinete irlandés, llevó sus caballos a Aranjuez a casa de su medio hermano Luis Álvarez Cervera. Posteriormente, bajó los caballos al Club de Campo de Madrid, en donde estuvo ubicado hasta la celebración del CSI de Madrid.

Paul había corrido en la Ruta del Sol un excelente caballo llamado Jerome. Con él, r hace ya bastantes añosealizó todos los Grandes Premios de la Ruta sin faltas, aunque en el “Invitational“ tuvo un problema en una vuelta (el caballo tropezó) y sufrió una lesión de cierta importancia.

Paul, que estaba realmente emocionado con este caballo,  mandó a  Jerome  a Les Breviaires, a casa de Guy Jonqueres D’Oriola, en donde iba a ser atendido en la recuperación, por el prestigioso veterinario francés Philippe Benoit.

El sistema de Philippe era muy bueno, puesto que por un lado él los trataba y por otro lado, su mujer empieba la recuperación de los caballos montándoles.

Cada viaje que hice a casa de Guy, ese año, me ocupaba de ir a ver a Jerome a las cuadras, para a la vuelta contarle a Paul cómo iba la recuperación de su caballo.

Con la amistad que hicimos en Madrid, preparamos un viaje al CSIO de Dublín en agosto; el viaje parecía realmente apetecible: el internacional de Dublín, que es mágico, Luis Álvarez Cervera y su mujer Silvia (Luis tenía que juzgar varias pruebas  de potros, de juveniles…), Santiago Varela (que iba a estar de segundo en la dirección técnica), y Eva y yo, que íbamos de vacaciones . Tras la finalización del concurso, Eva y yo íbamos a quedarnos unos días en la finca de Paul Darragh, promesa que habíamos hecho en Madrid.

Unos 20 días antes del CSIO de Dublín, Paul Darragh, pudo correr a Jerome en dos pruebas de 1,40 en Irlanda y con ello, finalizaba su preparación para el CSIO de Dublín. El caballo no había adquirido la suficiente condición, pero las presiones de los propietarios británicos del caballo, hicieron que Paul acelerase su puesta en escena.

Paul “cuidó“ mucho al caballo durante todo el concurso (quiero recordar que sólo le corrió una prueba grande con 0 y 8 en el desempate), para poder correrlo en el Gran Premio de Dublín, que era lo que los propietarios querían.

No tenía que “clasificarse“ para el Gran Premio, porque había ganado ese Gran Premio hacía algunos años con el caballo Tigger. Ese fue el motivo, por el cual pudo diseñar una participación conservadora hasta la prueba final del concurso.

El día del Gran Premio del CSIO, Luis y su mujer tuvieron que volver a Madrid, y Santi Varela, muy a su pesar, tuvo que hacer lo mismo.

La mañana del Gran Premio, Paul trabajó por la mañana a Jerome en la pista de ensayo,  y dejó el caballo “listo “para el examen de la tarde.

Él estaba serio, algo tenso, sabía que el caballo no se había enfrentado todavía a una prueba como el Gran Premio de Dublín y sobre todo sabía que el caballo no estaba bien de forma física. La pista de Dublín es especialmente grande, por lo que la condición requerida es tremendamente exigente.

El final de la prueba era un gran vertical  y a tres trancos (no cortos, extra cortos), un gran doble de oxer vertical. Así acababa el Gran Premio de Dublín, justo delante del restaurante.

Cuando vimos el recorrido, Paul tenía claro que tenía que montar el vertical penúltimo extra despacio, para que los últimos tres trancos le viniesen casi para empujar. Esa iba  a ser su estrategia.

Paul me decía, “entraré muy despacio al vertical…y luego me moveré “.

El Gran Premio fue tremendamente exigente, con muy pocos ceros, y con un tiempo muy apretado que obligaba a los jinetes a galopar y girar  sin descanso.

Paul salió bastante al final de la prueba. Aplauso galáctico de las tribunas de Ballsbridge, cuando una de sus últimas “vacas sagradas“ salía a la pista.

No en vano, uno de los componentes del   “Dream Team“ de los años 70 estaba en la pista (Paul Darragh, Eddie Macken, James Kernan y Con Power).

Paul y Jerome derribaron el oxer número dos de la prueba; un oxer blanco de tablones dejando a espaldas la entrada de la pista. El recorrido era muy largo en cuanto al número de saltos y en cuanto a la longitud.

Paul entró al vertical penúltimo extra despacio; el caballo en mi opinión, venía muy cansado. Se paró delante del vertical. Volvió de nuevo y pasó el vertical y el doble un poco a regañadientes.  Ahí acabó todo.

Eva y yo, un poco disgustados (por lo que le podía suponer con los propietarios), nos fuimos a dar un paseo por el concurso hasta que empezase el desempate.

Markus Fuchs y Tinka’s Boy fueron los ganadores con Jos Lansink y Caridor Z en la tercera posición. El segundo puesto fue para una amazona “yankee”, que no recuerdo bien su nombre. El caballo, se llamaba Illian, eso seguro.

Subimos a la mesa de Paul para charlar con él, y de una manera bastante triste nos dijo:  “Ey Charlie, este es mi momento de colgar las botas“. Me he sentido fatal en la prueba;  no he montado bien, no he cogido el aire a la prueba, el ritmo no ha sido el correcto…”. Estaba muy disgustado consigo mismo, aunque no tenía razón para estarlo. Paul había hecho un buen Gran Premio; el caballo no estaba para esa prueba.

Yo traté de animarlo, tratando de hacerle ver que el caballo no estaba en la forma correcta, que el Gran Premio le había venido demasiado pronto para la preparación del caballo…

Al día siguiente pasamos el día juntos, desde la mañana hasta la noche. Había tenido “movida“ con los propietarios británicos  y cuando llegamos por la tarde a su finca, se estaban llevando el caballo a otras cuadras. Cameron Hanley, iba a ser su nuevo jinete.

Una pequeña gran puntilla para Paul Darrgah como jinete.

La fotografía que hoy les ofrezco, fueron los “últimos pasos  de mi amigo Paul como jinete“. Eva sacó esta fotografía cuando medía del vertical al último doble del Gran Premio. Son los últimos pasos de Paul midiendo un recorrido como jinete.

Nunca más volvió a calzarse las botas de montar a caballo. Así fue su retirada.

Paul Darragh, fue un jinetazo, y un gran amigo.

Carolo López-Quesada.

 

 

 

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